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El acceso a la informacion como plataforma etica de la transparencia gubernamental

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MIGUEL ANGEL SUAZO BAEZ

 

 

 

 

 

 

 Ponencia presentada en el CLAD 2009. Bahia Brasil

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I.              Introducción.

 

El tema del acceso a la información está íntimamente vinculado al de la ética, transparencia y democracia, razón por la cual hemos querido participar en un panel donde podamos evidenciar la presencia de la plataforma ética sobre la que descansa el tema que nos ocupa.

La ética es el sustrato sobre el cual se justifican los postulados teóricos de estos temas y de los cuales se mantiene como reto continuo el acercarlos a la práctica de las personas e instituciones que desarrollan su actividad a nivel gubernamental con tal de promover la transparencia.Desde las orígenes de la ética el tema del bien y su construcción en la realidad son variables que encuentran su expresión en los instrumentos creados para tales fines, pero allí mismo residen las posibilidades de pervertirlos o corromperlos con prácticas ilícitas.

Sólo el peso de la ley está en posibilidad de brindar los límites para que a través de su  cumplimiento se asomen los visos de la moralidad que serán de nuevo el norte para que las próximas generaciones se reencuentren con este paradigma que se perdió en el horizonte de la humanidad como fundamentación.

 

II.            La ética, plataforma de la transparencia

 

Durante mucho tiempo se ha venido superponiendo el tema de la transparencia sobre el concepto de la ética. Hasta ahora se ha entendido como si se tratara de una misma cosa. AsÍ hemos visto múltiples ejemplos donde no basta con ser transparente para ser ético.

 La transparencia se vincula con la claridad de las acciones, en este caso de la administración pública, mediante la rendición de cuentas  y de la instauración de instrumentos que permitan consolidarla. El error ha estado en  asumirla como sinónimo de ética ya que con ello se infiere que con ser transparentes somos éticos y no es así.

“Uno de los conceptos íntimamente vinculados  con la rendición de cuentas  es la transparencia, concebida como una condición necesaria, más no suficiente, para que los gobiernos sean imputados por sus acciones, es decir, que la responsabilidad pública le pueda ser  atribuida”. Rodríguez. (2004: 36).

La historia de la ética se ha visto salpicada por la definición constante de la idea del bien  y la construcción de lo bueno. Inicialmente el bien estuvo asociado a la eficiencia en el cumplimiento de las funciones asignadas, aunque referida a los estratos altos de la sociedad, sin embargo nos da un referente apropiado para interpretar en la actualidad como debemos comportarnos en calidad de servidores públicos o de representantes del gobierno en la ejecución de las funciones públicas.

Hacerlo bien y de manera eficiente es ya un  primer escalón ganado en la carrera de servir y si luego esto bueno es publicado, publicitado, será hacerlo transparente y ético.

Los griegos señalaban que las personas nacían con una primera naturaleza que venía dada por los caracteres físicos que hoy  llamaríamos genéticos y que responden  la herencia. Estos no los elegimos, más bien nos eligen ellos a nosotros, pero enfatizaron en una segunda naturaleza que no era congénita sino adquirida, modelada, educada y a la cual ponían gran énfasis y dirigían hacia la conformación de hábitos buenos que formaran el buen carácter.

A esto llamaron “ethos”, de donde proviene al palabra ética , un llamado a la vida buena a través de actos, hábitos y costumbres buenas. Esto quiere decir que si aplicamos esta segunda naturaleza al ejercicio eficiente de las  tareas asignadas estaremos fortaleciendo la imagen ética del gobierno, por la forma de actuar de sus funcionarios “el ethos no brota de la reflexión, del pensamiento que  interpreta la  experiencia, sino que se solidifica en las obras y la actividad de los hombres” Lledó:(1998:17).

Posteriormente los latinos agregan la palabra mores, lo que se traduciría como moral.“Se denomina moral o moralidad al conjunto de creencias y normas de una persona o grupo social determinado que oficia de guía para el obrar (es decir, que orienta acerca del bien o del mal —correcto o incorrecto— de una acción o acciones” disponible en:  htp://es.wikipedia.org/wiki/Moral.

Para los fines académicos entendemos que la ética reflexiona sobre el comportamiento de las personas y que este tipo de conducta es la que se orienta hacia un grado determinado de corrección y corresponde al concepto de moral, de ahí que todos estos referentes nos sirvan para evaluar los comportamientos morales de nuestros gobiernos a través del accionar de sus integrantes.

Ante los hechos y fenómenos que se suceden hacemos juicios sobre su bondad o maldad denominándose estos como juicios morales. Nietzche decía que no existían fenómenos morales sino por el contrario la interpretación moral de los fenómenos,  queriéndonos decir que los hechos no son morales per se sino que somos nosotros los que les damos el carácter. Esto establece un requerimiento a las personas para que moralicemos los fenómenos sobre los que incidimos y que en este caso habla de nuestra labor pública.

Otro elemento importante del pensamiento griego nos  guía y orienta en el sentido de que las   cosas tienen un “telos” o finalidad que les es propio y define su sentido, entrando en materia sobre el tema que nos ocupa tendríamos que ubicarnos en la pregunta sobre cuál es el telos del Estado y cuál su sentido ético y sin dudas es la garantía del bien común, por tanto el bien sigue siendo el referente obligado de la acción .

La de las personas involucradas en el desarrollo de la democracia desde las instituciones públicas será ser eficientes en el trabajo en procura de construir el bien y de darle como sentido o telos a este la búsqueda del bien de todos o el bien común.

El bien, lo bien hecho debe comunicarse, publicitarse, dejarse ver. Hablamos ahora de dejar ver lo que hacemos bien, solo así se puede construir la verdadera transparencia, la que está sustentada en una basamenta ética de esta naturaleza, ahí nace el  acceso a la información como derecho ciudadano, el de recibir información de lo que se hace bien. Esa es la transparencia.

Entra en ese telos del estado en tanto tiene como finalidad actuar bien, con eficiencia, con claridad y con moralidad para que lo informado sea correcto y asuma el verdadero valor de  derecho ciudadano.

La responsabilidad de la ética y la política, de sus concreciones en el Estado deberán entonces estar normadas por la definición de los bienes internos y de los controles para que los mismos se cumplan desde una intención de construir lo bueno para el colectivo social (moral). Este compromiso ético se expresa en el Estado a través del ejercicio técnico y moral de sus instituciones y sus personas.

A la actividad pública que es la parte visible, la que históricamente no tiene dolientes y la que tiene la experiencia real y la sobreañadida por definición y sospecha de que muchos de los que van al gobierno  van a robar, son ladrones y agotan en el espacio público sus aspiraciones y las ajenas o privadas, obviando en muchos casos la vinculación existente de casos de corrupción que son de doble vía entre ambos sectores.

Parte de la población duda de antemano de que sus acciones son pulcras y creen que las informaciones no son ciertas y en buena  parte de los gobiernos se entiende que el pueblo sencillo y de a pies no debe estar informado, ya que eso es cosa de expertos.

Modernamente vivimos en una sociedad de códigos morales múltiples donde se confrontan muchas formas morales de pensar sobre los mismos hechos, razón por la cual corresponde a los gobiernos  impregnar de una misma lógica moral su quehacer de manera que con respeto a los postulados de la ética se preserve la búsqueda del bien común, la implementación de la justicia y la construcción del bien para el colectivo que gobierna

A esta pluralidad social le responden distintos modelos éticos quedando sintetizados probablemente en las éticas del diálogo y las de la responsabilidad, pasando de las visiones dilemáticas de la realidad a las problemáticas y del decisionismo al deliberacionismo donde la población y sus instancias de representación juegan un papel  fundamental.

 

  1. III.               El acceso a la información como instrumento de la transparencia, derecho ciudadano y poder para el ejercicio de la democracia

Entrar al team de transparencia es vincularlo al de la publicidad . Es la forma de decir con claridad y diafanidad lo que hacemos, es rendir  cuentas, es “ el gobierno del poder público en público”
Se requiere de una plataforma ética orientada hacia el bien hacer con sólidos fundamentos axiológicos que desborden el estrecho margen de la transparencia. Todo parece indicar que los propios sistemas democráticos han ido pariendo los instrumentos que lo posibiliten. Entre ellos están las leyes de libre acceso a la información como paradigma en cuanto obliga (deber) y permite dar sustento y morada (ethos) a la transparencia gubernamental
Aquí queremos evidenciar en ejemplos concretos cómo la ley de libre acceso a la información pública nos coloca ante el panorama dilemático de tener que discernir en la necesidad de apoyarnos en estos instrumentos pero construir una plataforma conceptual que vincule la ética y la política, la ética y el derecho ciudadano a la información veraz para poder hablar de un ejercicio democrático fundamentado en principios éticos.

A la ética le sobreviene por apellido la transparencia. Es un grito a voces y una respuesta agradecida en muchas ocasiones, porque por desconocimiento se han llegado hasta a justificar acciones poco éticas que se publican de manera transparente.

“La transparencia significa así el deber de los mandatarios o gobernantes para realizar  como regla general sus actuaciones de manera pública como un mecanismo de control del poder y legitimidad democrática de las instituciones públicas”  Villanueva:(2005:64)

La transparencia y  la publicidad se convierten en un arma de doble filo si solo instrumentalizamos la publicidad como  una caja de resonancia de lo que se hace y no del porqué se hace “en ese sentido la rendición de cuentas tiene dos vertientes, por un lado los ciudadanos pueden pedirles a los funcionarios públicos que informen sobre sus decisiones  o les pueden pedir  que expliquen el por qué sus decisiones. Pueden preguntar por hechos (la dimensión informativa de   la rendición de cuentas) o por las razones (la dimensión argumentativa). Zaldivar. ( 2006:16)

Responder por hechos (acceso a la información ) es parte esencial de la transparencia, dar razones argumentativas de la ética (éticas del diálogo). A la exigencia de nuevas respuestas de transparencia le corresponden nuevas propuestas éticas que desborden el deontologismo duro imperante.

La publicidad de lo que se hace desde los gobiernos aparece como un claro y necesario referente que sirva de garantía a la probidad de los hechos y a la diafanidad de su exposición. Es necesario, pero debe acompañarse de ese aditivo moral. Es la consagración de una obligación de gobernar en público.

N. Bobbio al referirse a la democracia también hace un posicionamiento del tema de la publicidad como  requisito de la transparencia transfiriéndole un alto rango de importancia,  al definir “al gobierno del poder público en público”, es decir que la publicidad de lo que se hace a nivel de gobierno  constituye en si un ejemplo de lo transparente. Habla de la democracia y no de los gobiernos porque la transparencia es un requisito para todos, los públicos y los privados ya que su vulneración transformada en corrupción implica a ambos.

John Locke en 1690 había planteado algo similar al reconocer a todos los hombres en igualdad de ventajas en virtud de los derechos naturales y afirmar que estos  a su vez le otorgan la posibilidad de ver como actúan los estados. Esto  tiene un valor inconmensurable pero limitado si solo se deja ver y no se explica.

Por todos lados se hace un llamado no solo a informar sino a dejar ver lo que se hace, poder ver de manera clara, sin obstáculos “cómo actúan los estados” . En cada caso se habla de traspasar los muros que encierran la información, de dejar transparentar las acciones y de luego publicar dicho ejercicio.

La importancia de develar el mito de que es lo mismo ética y transparencia implica un compromiso ético con la política.

Es un reduccionismo ver la transparencia como la capacidad de  informar lo que hacemos porque en los casos donde el poder y el dominio de los bienes externos están concentrados en las mismas manos la transparencia es un artefacto que soporta el maquillaje, los números  exactos, las cuentas claras matemáticamente hablando, pero ello no habla, de la planificación, direccionalidad y ejecución del gasto ni del grado de corrección moral de los mismos.

Puedo dar cuentas (rendición de cuentas) y puedo hacer uso indebido de las mismas. Plantear el uso correcto orientado al bien común es lo ético, hacerlo de manera correcta es lo moral, luego rindo cuentas (instrumental) de manera transparente. Este es un requerimiento al Estado no solo al gobierno.

La publicidad es un acto importante pero un acto segundo. El acto primero es de carácter ético, de segunda naturaleza y ello debe implicar educar a los funcionarios en las rudimentos de la ética y en la asunción de los valores que le dan soporte, de ahí la importancia de que más adelante valoremos los instrumentos con qué hacerlo. De lo contrario podemos estar enseñando a como engañar a la ética y “buscarle la vuelta a la moral”

En algunos países las leyes de transparencia corresponden de manera precisa a la de libre acceso a la información, llegando a hacerlas coincidir, lo que revela la importancia que representa para la transparencia el tema de la publicidad, pero no lo es todo.

En sociedades como la nuestra ya estas premisas plantean serios problemas, pues en nuestra historia reciente de dictaduras  y primeros balbuceos de la democracia, el poder ha estado sentado en el trono del silencio. Mientras más se sabe y menos se dice más poder se tiene.

El secretismo ha sido norma de los gobiernos que se han sucedido en esos primeros pasos de la democracia y de la noche a la mañana por medio del imperio de la ley se obliga a dar información de todo lo que se hace, prácticamente sin excepciones.

Aquí nace el primer obstáculo de nuestra ley de acceso a la información, un elemento cultural que por demás no nos inventamos los dominicanos y que nos recuerda  el profesor  Jesús Rodríguez Cepeda al remontarse en la visión platónica de la República donde se considera que la posibilidad de conservar la verdad reside solo en la clase gobernante, por lo que no puede abrirse dicho cofre al común de los mortales. Cepeda: (2006: 14 y 15)

En nuestra práctica en la implementación de la ley de libre acceso a la información nuestro principal problema  ha residido en confrontar resistencias de tipo cultural en los propios funcionarios comprometidos con la ley. Muchos consideran que no todo se debe informar, otros cuestionan el para qué informar y la propia ley pregunta qué se va a hacer con la información solicitada, El secretismo ha sido norma e indicio de poder, pero también de medio para encubrir indelicadezas.

Ese desconocimiento de la igualdad en derechos de los gobernados tiene su fundamento en la creencia Platónica de  que unos nacieron para mandar y otros para obedecer, posición enclaustrada en una visión paternalista donde el que manda “sabe” lo que el gobernado necesita, por tanto no necesita ni informar ni preguntar sino actuar de manera beneficente, con la atenuante de que esos mismos son los que definen el contenido de lo que es lo bueno.

El pecado de este modelo es que el concepto de lo bueno lo define el que manda.

Bobbio volverá sobre este esquema señalando a los primeros como  los burócratas que entienden que solo en  manos de ellos está la posibilidad de manejar las informaciones, porque son los expertos en dichos asuntos, lo cual aleja de toda posibilidad a los ciudadanos de participar del derecho a saber.

Es la tecnocracia, la burocracia la que debe manejar estos “asuntos de expertos”, según ellos. Implica en el fondo un llamado a dejarse gobernar en confianza, pero a su vez a diferenciar a los que gobiernan que son los que saben y los que administran lo que saben y conocen. Es el “arcana imperii” o secreto del imperio que luego se traducirá en los famosos “secretos de estado”

Este secretismo opacifica la transparencia y en las propias leyes de acceso a la información, que son unos magníficos instrumentos  para ella, cuesta mucho romper el impacto de las variables de los que no quieren mostrar, de los que no quieren saber, de los que quieren ocultar y de los interesados en imponer una cultura nueva donde los gobiernos entiendan que mostrar con ética es un DEBER y que los ciudadanos asuman que saber  y exigir con toda la claridad precisada es un DERECHO.

Cuando no hemos encontrado estas resistencias que no siempre son culturales,  empezamos  a ver otras  sombras en  los espacios dedicados a la “clasificación de la información” que a decir de unos deben ser analizados de manera precisa para no convertir las excepciones en reglas y la protección de los muchos en la excusa de pocos.

Pero veamos el lado opuesto a lo antes planteado y entendamos por un momento la transparencia como un modelo de respuesta a los requerimientos del estado por parte de la ciudadanía. Si reducimos a esta a los modelos de publicidad, de información de oficio en las páginas web y a la rendición de cuentas exactas, si bien estamos  haciendo un extraordinario aporte a los gobiernos y a la democracia también pudiéramos estar haciendo un pobre servicio a ambos.

 

  1. Hacer coincidir el acceso a la información con el planteo de la ética

Es una tarea del momento y con cierto carácter de urgencia el reivindicar la horizontalidad de la información no solo por el respeto o miedo  a las garras de la ley sino por la consagración del derecho ciudadano a saber y la obligación del funcionario de decir y dejar ver.

En la historia de las profesiones, las primeras, las nacidas a la sombra de Grecia, la moral era su sustento, tanto que llegaron a diferenciar profesiones de oficios. Las primeras obligaban a “profesar” a cumplir en fe a lo que hacían. De ahí se habló luego de las profesiones de los votos religiosos, del acto de profesar.

Las profesiones tenían impunidad jurídica porque tenían fundamento moral, mientras que los oficios se fundamentaban en la ley y su incumplimiento ameritaba pena. Es obvio que sin meternos al estudio cronológico del tema, la moral se fue diluyendo en la cotidianidad de  las profesiones y el ánimo de servir se fue extinguiendo. La demanda surge en el firmamento profesional cuando estos engañaron a sus clientes o usuarios.

En el estado la cosa no ha sido muy distinta. Ya la moral no sustenta en muchos casos el servicio y el concepto de “empleo” , “empleado”, “trabajo” hablan de manera peyorativa del contenido del ser  servidores.

Tener que volver sobre el tema de la Ética y la Transparencia para definirla, diferenciarla y vincularla habla de un déficit, de una carencia.

Reducir la transparencia a dejar ver de manera diáfana lo que está detrás del cristal puede ser a la vez un arma de doble filo, ya que podríamos mostrar números y cuentas cuadrados con exactitud, podríamos convertir los demás instrumentos del estado en vigilantes celosos de dichos cumplimientos pero no estar adentrándonos en la fundamentación ética de estos quehaceres.

La transparencia abarca el cómo y la ética el por qué. La  ética es el fundamento que explica por qué lo hago de esa manera y de no existir el fundamento podemos caer en el tecnicismo de expresar en números lo que no se pueda explicar con palabras y con convicciones.

 El ethos del estado, sus bienes internos, sus éticas de mínimos, su nicho de fundamentación tiene que residir en el servicio a los demás, fundamentados en la justicia .Podemos llegar a ser transparentes sin ser éticos, sin ser justos, sin dar razones de orden moral que nos obliguen a actuar de manera coherente.

Cuando hemos hecho coincidir ética con transparencia hemos querido decir que todo el que es transparente es ético a  la vez y ya vemos no necesariamente es así.  Podemos demostrar que los ingresos y los egresos  coinciden con la realidad pero si no explico el destino de los fondos, el manejo de los fondos,  la intención moral de las acciones no estaré siendo moral.

Los resultados pueden ser buenos en términos de transparencia pero pudiéramos estar pervirtiendo a la ética, pudiéramos estar promoviendo la diafanidad pero enseñando a no dar razón de lo qué hacemos.

El quehacer  que se impone yo creo que no pasa por la moralización de la sociedad, ni campañas de moralización masiva, pues esto solo crea lazos provisionales que son capaces de quebrarse ante las tentaciones reales a que todos nos enfrentamos.  La creación de morales individuales o de modelos paradigmáticos de moralidad tienen vigencia para quienes los representan pero en el mundo plural esas figuras y modelos  van siendo cada vez más, especies en extinción.

Somos hombres comunes y no ángeles dice Federico Reyes Heroles en su texto “Corrupción: De los ángeles a los índices”  “la lectura de la moral individual es engañosa. En primer lugar nos hace creer que es ella la que determina la existencia o no del fenómeno. En segundo lugar no muestra las consecuencias sociales, esas que nos afectan a todos, del acto de corromper a alguien” Heroles(2006:8).  Esta interesante reflexión descarta la idea de proponer modelos morales individuales, si bien el ejemplo es importante el contexto es determinante.

Ni la ética ni la moral son punitivas, por tanto no podemos apresar ni enjuiciar en su nombre sino por la falta de cumplimiento de ellas, pero le toca a las instancias de persecución y sanción el implementarlo.

A la ética y la moral le toca proponer el bien hacer y el bien vivir (propone, son propositivas). La gran contradicción a la que estamos enfrentados y a la que creo que hemos llegado como única vía posible en la inmediatez de la cotidianidad es a la aplicación del imperio de la ley, con todo su rigor para que podamos garantizar a las próximas generaciones el reencuentro con la moral .

Y no hablo de la moral pública o la privada, la ética es una , la moral se expresa de muchas maneras diferentes entre sí, pero cuando sus principios se vulneran en el estado es  porque el espacio de lo privado las convida a convertir los bienes externos en predominantes. Alguien se estará preguntando en estos momentos : y quién aplicará esas leyes si todos estamos en el mismo contexto desmoralizado? Aquí entran los instrumentos donde todos nos controlamos a todos.

La revolución moral ya no podrá sustentarse solo en las éticas deontológicas que preconizan el deber porque sus sustratos sustentantes se han debilitado por el peso de la corrupción, esta vista desde su origen en latín “corrompere”  es alterar o trastocar la fisonomía de algo. Las grandes columnas de la deontología fundamentaba las religiones  y estas se han diversificado en sectas y sectores, ha habido escándalos en algunos de sus estamentos que hablan de lo cambiante del mundo, las ideologías cayeron y se corrompieron muchas, solo queda  auxiliarnos de los instrumentos legales con visión de futuro.

La tarea es hacer coincidir el acceso a la información (derecho ciudadano) con una ética gubernamental basada en el interés público de servir de manera diáfana.

Este es el gran momento que estamos viviendo en el país, el de creación de instrumentos morales que están apoyados en el imperio de la ley. En la medida en que la ley se desarrolla y arraiga en la conciencia social del pueblo los funcionarios estaremos obligados a cumplirla o a afrontar los embates de la justicia . Una justicia justa, de mano fuerte que obligue a cumplir con el derecho postulado lo que a la vez servirá para paradójicamente “obligar”al surgimiento de una moral de la administración pública.

 

  1. V.                El acceso a la información  como plataforma ética de la transparencia

 

  1. 1.      Un órgano rector para la ley de acceso a la información.

Uno de los primeros instrumentos que se requiere para poder imponer el imperio de la ley y las bases de la plataforma ética a la transparencia ha de ser la creación de un Órgano Rector para la ley de acceso a la información pública.

 Esta ley no solo debe ser parte de la  publicidad sino escuela de formación porque en sus interiores implican rendición de cuentas, obligación de transparencia pero sobre todo sanción al incumplimiento del manejo de los bienes internos de las instituciones y sanción a la negativa de dar la información veraz y oportuna, como reza nuestra ley 200-04

Su ejercicio y la sanción de la ley a su inobservancia si bien no nos hará morales lo llegaremos a hacer por vía de consecuencia.

Para hacer esto hay que fortalecer los instrumentos. Si bien e n nuestro país  tenemos más de 100 Oficinas de Acceso a la Información, no tenemos un cumplimiento estricto de los postulados legales porque no tenemos un instrumento con garras para sancionar como sería el Órgano Rector de la ley .

Por eso hay tantos sometimientos, posteriores cumplimientos obligados pero reiteración de los mismos en el corto plazo

El imperativo ético del momento es crear este instrumento para darle poder al pueblo de desjudicializar los procesos y que los ciudadanos de a pie no tengan obstáculos en ejercer este derecho y que los funcionarios serios tengan a su vez un escenario donde confrontar sus cumplimientos y desdecir  de la acusaciones que sean falsas, demostrando su probidad, ya que en este momento la defensoría del pueblo la asume la prensa, los periodistas y en veces los intereses que estos representen,

Toda ley expresa la conciencia moral de algún momento histórico pero tiene el poder sancionador, por eso hablo de contradicción porque siendo la moral y la ética   propositivas, no punitivas, son las que en momentos de crisis servirán para obligar a ser morales y los sancionados por no cumplir serán inmorales .

 

2.  El apego a la ley y a sus sanciones

 

Podríamos seguir el curso de cada ley, de cada corrupción y de cada situación, pero el modelo vale para todos. No nos remontemos a desfalcos y desvíos de fondos, se corrompe el tránsito cuando el ciudadano usa la contravía para economizar el paso, porque sabe que no pasa nada, que el “chance “existe, que el amiguismo, la emotividad del perdón  a los “padres de familia”, esto es  trastocar la forma de algo y no hablé ni de soborno ni de extorsión sino más bien de compasión mal entendida.

 

El trabajo a seguir desarrollando es el de la modernización  y aplicación de todas y cada una de las leyes para que el sancionar, destituir, sustituir a los incumplidores se conviertan en norma para quienes se apeguen a ese espíritu moral de las leyes, con sanciones, lo que podrá en el futuro propiciar un encuentro de los mas jóvenes con algo que de manera colectiva no conocen y que se llama moral.

 

Creo que nuestra generación no  tiene escapatoria, esta es la salida. Aquellos que teman a ser sancionados o removidos actuarán obligados de manera correcta. Vaya contradicción pero no veo otra, porque hasta la transparencia la hemos corrompido.

 

Es un baile de dos, de sectores, que tienden a culpar a lo público a los gobiernos pero los actores no tienen sectores, hace alianzas y el reto moderno es responder con hechos de la naturaleza propuesta.

 

 

  1. 3.      La ética como plataforma de la transparencia gubernamental

 

Con el análisis realizado podemos concluir en la necesidad de fortalecer los mecanismos de transparencia como el acceso a la información y su andamiaje de  implementar oficinas para tales fines, capacitando a su personal no solo en el contenido técnico de su acción sino en el sustrato moral  de su intención.

 

Si el telos del Estado es la búsqueda del bien común y su garantía, la tarea planteada es la de fortalecer los instrumentos mencionados para evitar que hagamos un reduccionismo de los mismos que los minimice al extremo de ser solo medios  y no fines, de ser solo maquetas vacías de contenido moral que sean capaces de estar informando  datos maquillados que no se correspondan a la intención de los bienes internos de la institución  del estado

 

Es una tarea del momento dar contenido a estos procesos .Debemos iniciar primero por desmontar los mitos y los supuestos sobre los que están montados para poder dotarles del contenido propuesto.

 

En la medida en que esto lo logremos podremos estar en la vía de construir la plataforma moral del estado, desde la implementación de las leyes y sus sanciones que  obliguen al cumplimiento a los propios  gobierno y al estado todo.

 

En el caso dominicano consideramos que estamos creando sus bases morales con la construcción armónica de estos instrumentos propios de la rendición de cuentas como son declaración jurada de bienes, formación de comités de ética, ley de compras y contrataciones, fortaleciendo los órganos de control como cámara de cuentas, contraloría. Todos ellos sin el contenido ético son cajas de resonancia, huecas, y manejables por los interesados en ocultar sus inconductas.

 

La revolución moral requiere de la intención política de los gobernantes y de la auditoría ética de las funciones del estado. Es la única vía de que el Estado sea transparente y esta es la lucha que estamos desarrollando en la República Dominicana.

 

Esta tarea choca con intereses encumbrados en el poder, con campanas mediáticas de izquierdas y derechas, cultura del secretismo, corrupción enraizada en alianzas público-privadas, lo cual hace el camino más tortuoso . Ello no ha sido obstáculo suficiente parar intentarlo y solo está siendo posible por la voluntad política del gobierno central y sus instancias mediadoras para la construcción de la moral pública .

 

Estos mecanismos de moralidad tienen retos internos de aclararse  entre ellos su intencionalidad propositiva, no punitiva, sin desvirtuar el ethos de cada una pero sin abandonar su labor profética de denuncia para que las instancias de sanción ubicada en la justicia hagan su papel sancionador y no permitan que la impunidad se instale.

 

La visión clásica de la justicia que plantea dar a cada uno lo suyo ha sido sustituida en los sectores corrompidos por los de de cada quien “buscar los suyo”o  “pedir lo suyo”y fortalecer redes de corrupción y corruptos.

 

RESUMEN

 

EL ACCESO A LA INFORMACION COMO PLATAFORMA ETICA DE LA TRANSPARENCIA GUBERNAMENTAL

Durante mucho tiempo se ha venido superponiendo el tema de la transparencia sobre el concepto de la ética. Hasta ahora se ha entendido como si se tratara de una misma cosa. Asi hemos visto múltiples ejemplos donde no basta con ser transparente para ser ético.

Se requiere de una plataforma ética orientada hacia el bien hacer con sólidos fundamentos axiológicos que desborden el estrecho margen de la transparencia. Todo parece indicar que los propios sistemas democráticos han ido pariendo los instrumentos que lo posibiliten. Entre ellos están las leyes de libre acceso a la información como paradigma en cuanto obliga (deber) y permite dar sustento y morada (ethos) a la transparencia gubernamental

Aquí queremos evidenciar en ejemplos concretos como la ley de libre acceso a la información pública nos coloca ante el panorama dilemático de tener que discernir en la necesidad de apoyarnos en estos instrumentos pero construir una plataforma conceptual que vincule la ética y la política, la ética y el derecho ciudadano a la información veraz para poder hablar de un ejercicio democrático fundamentado en principios éticos.

Con la experiencia multidisciplinaria que presentaremos podremos exponer la experiencia dominicana donde varias instituciones se han juntado para dar cuerpo a esta propuesta desde el binomio deber-derecho. Deber del estado cumplir con la ley y derecho del ciudadano a obtener la información
El sustrato ético es planteado desde la concepción del Estado como garante del bien común y su responsabilidad de establecer un régimen de derecho que de sustento a la búsqueda y consecución del bien

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

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  • Merino, Mauricio. Transparencia: Libros, autores e ideas. IFAI. CIDE. Mexico. 2005
  • Peschard, Jacqueline. Transparencia y partidos políticos. IFAI. Vol 08.. México. Septiembre 2005 Rodríguez Zepeda, Jesús.. Estado y transparencia: Un paseo por la filosofía política. IFAI. Mexico. Octubre 2004. Vol.04.
  • Reyes Heroles, Federico. Corrupción: de los ángeles a los índices. IFAI.Vol 01. México. Marzo 2006
  • Rodríguez Zepeda, Jesús.. Estado y transparencia: Un paseo por la filosofía política. IFAI. Mexico. Octubre 2004. Vol.04.
  • Schedler, Andreas. Qué es la rendición de cuentas. IFAI. Vol 03. México. Marzo 2006

 

 

 

 

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