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EL DEBATE NO DEBE SER SOBRE EL ABORTO SINO SOBRE EL INICIO DE LA VIDA HUMANA

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1. El debate no debe ser sobre el aborto, sino sobre el inicio de la vida humana.
El tema se pone de moda de cuando en vez y tanto me asusta que casi prefiero callar, pero la responsabilidad de ser uno de los actores de la bioética, las pregunta de algunos y la insensatez de muchos con poder de decisión, me hacen decir en voz alta: que yo pienso del debate sobre el aborto.
Específicamente en República Dominicana la discusión tiene antecedentes. El 19 de marzo 2009 cuando se consensuaba la constitución del 2010 yo escribí en mi blog: eticabioetica.obolog.com, un artículo denominado “a propósito del artículo 30” (el cual paso a ser posteriormente el 37). Creo que ahí nació el problema
Cuando los legisladores en nombre de creencias religiosas le dieron categoría constitucional al momento en que ellos consideran que comienza la vida, en la concepción, y la declararon inviolable desde ese momento.
En ética se consideran como éticas de máximos aquellas que pertenecen al mundo de lo privado, a propuestas de vida buena que a su vez son privadas como es el tema de la felicidad, de la fe, de las invitaciones a compartir ideas y creencias como seria la religión, el culto, las fiestas. Dice la profesora Adela Cortina que a las éticas de máximos se invita, con ello quiere decir que no se obliga solo se invita y el que quiere acepta o no, pues podemos creer en libertad de una manera distinta. Tiene la ventaja de que por ser privadas se puede decir que no sin ofender a nadie.
Nuestros legisladores, estando en una coyuntura preelectoral y siendo participes de las ideas fundamentadas en creencias aprobaron dicho artículo y todos vimos en la televisión como abundaban “los máximos”, tales como el alma, la bondad del dios que da la vida y único que la puede quitar. Mientras en las puertas del congreso se dividían los grupos de apoyo y rechazo con los argumentos más increíbles y terroríficos, basados también en máximos.
Ahí se sentaron las bases de lo que cinco años después seria piedra de escándalo. Judicializaron un problema moral, pues en otros artículos la constitución abre espacios desde el estado de necesidad y da potestad a los médicos de asumir intervenciones e interrupciones si el caso lo amerita y sin penas legales.
Lamentablemente lo que hay que discutir no es eso sino es lo referente al inicio de la vida.
Los mismos autores de las éticas de máximos asumen que existe una ética de mínimos que se refiere a aquellas que son públicas, de cumplimiento obligatorio, exigibles por vías coactivas como las leyes. Dice la profesora Cortina que “a estas no se invita sino que se obliga”
El principio cardinal que las rige es el de Justicia. Nadie podrá argumentar ante un agente de Amet o ante un Juez que siempre me paso en rojo el semáforo porque no me gusta ese color. Nadie pregunta, sencillamente se obliga en tanto que su cumplimiento colabora en la defensa de la vida de todos.
De tal manera que al argumentar que el alma entra en el momento de la concepción, que dios da la vida y la quita, u otras razones propias del legítimo mundo de los máximos, nos convirtieron un máximo en un mínimo. Dice el maestro J. Ferrer que cuando los máximos se convierten en mínimos peligra la democracia.
Cuanta sabiduría tiene esa frase, nos están obligando por ley a aceptar no solo creencias, que a lo mejor hasta compartimos, sino sentando precedentes peligrosos como en el que nos estamos confrontando cinco años después.
A mis alumnos siempre les pongo la siguiente duda: Que pasaría si nuestros próximos gobernantes fueran testigos de Jehová y llevaran al orden constitucional y a los códigos la prohibición a la transfusión sanguínea y argumentaran en base a sus creencias de que ese tipo de actividad “contamina el alma y hace perder la vida eterna”? Máximos convertidos en mínimos.
No fue en vano que se llevo ese debate y esa imposición deontológica, ya tenemos victimas conocidas en los medios de prensa, aquí y en otros países, cuyos casos tuvieron repercusión a nivel de los medios de comunicación a nivel internacional.
Debe quedar claro que aquí nos han puesto a discutir el tema del aborto, cuando el tema a debatir es el inicio de la vida y todos hemos salido a bailar al ritmo señalado, incluyendo al Colegio Médico.
Esta nueva equivocación de hablar sobre lo que no es no permitirá llegar a donde debemos llegar.

 

 

 

 

 

 

 

2. Que yo pienso de debatir sobre el aborto: Un absurdo y un gancho.

Repito que debatir sobre el aborto sin aclararnos sobre cuando inicia la vida es un absurdo y un gancho y prueba de ello es la enmienda al código procesal por parte del ejecutivo, porque con el enunciado constitucional del artículo 37 terminara desconocida en manos del Tribunal Constitucional.
Se llevo al ejecutivo con un gancho a discutir sobre un absurdo.
A los médicos se les amplían los horizontes con el artículo que allí habla del estado de necesidad como “Derecho a la integridad personal” (artículo 42). En cuyo enunciado reza:

“Nadie puede ser sometido, sin consentimiento previo, a experimentos y procedimientos que no se ajusten a las normas científicas y bioéticas internacionalmente reconocidas”. Cuando el debate bioético a nivel internacional es justamente sobre cuando comienza la vida humana, cuando el producto de la concepción adquiere la sustantividad que le permita reconocerse como tal.
Todo terminara en el ámbito legal, satisfechos todos, pues el estado de necesidad será tan laxo que no impedirá salidas honrosas a situaciones dramáticas, no llevara a la cárcel o a demandas a quienes actúen apegados a la ley, tendremos una salida judicial a un problema legal y se dejara como mal estructurada la enmienda sometida por el poder ejecutivo intentando resolver el mal definido “Aborto terapéutico”
Por comenzar por algún lado, nunca será una buena razón el legislar en función de que somos uno de los 6 países del mundo donde no está permitido el aborto terapéutico (Chile, Salvador, Rep. Dominicana, Nicaragua, Malta y El Vaticano), como tampoco conversar en este contexto sobre el aborto indirecto, pues sería meternos en el baile equivocado, es un absurdo y un gancho.
Hará falta en su momento aclarar sobre los indicadores del aborto terapéutico, que creo que por demás están confundidas y tendenciadas, pero no es el momento.
Respecto a las enmiendas del código que sometió el ejecutivo y aprobó el congreso despenaliza el aborto terapéutico, pero liga con excepciones circunstanciales (violación, incesto), con interrupción del embarazo (que no es lo mismo que aborto terapéutico) y la finalidad de salvar las dos vidas hasta donde sea posible, asume las malformaciones del embrión incompatibles con la vida, clínicamente comprobada para referirlos a protocolos especiales y finalmente reduce las penas.
Cuando dije antes que estábamos ante un absurdo y un gancho me refería al primero en la medida que han puesto a todos a opinar, a pelearse con los sectores opuestos, a fijar posiciones y dividir el país entre pro vida y pro aborto, creando un cuadro insostenible que tan solo por inercia inclinaría la balanza a favor de la vida, habiendo de base una gran falacia por un incorrecto planteamiento.
Cuando hable del gancho pensaba en el artículo 37 y 42 de la constitución que convertía un máximo en un mínimo, segundo que judicializaba un debate científico y moral, por tanto lo gana de entrada.
Tercero que arrastra al ejecutivo y al congreso al terreno legal, a su cancha, donde el juego está ganado antes de jugar y cuarto aleja a todos los actores de la comprensión verdadera del fenómeno que ocurre en el espacio de la ciencia y de la moral al cuestionar y responder sobre cuándo y dónde comienza la vida humana. Aquí y por vía constitucional se decidió cuando esto ocurre.
Esto debía ser lo que estuviera ahora en el tapete, sentando en el ámbito académico, moral y científico a sus mejores contertulios nacionales e internacionales para buscar el punto medio, que como decía Aristóteles es donde reside la Phronesis que no es más que la prudencia y la sabiduría.
Tendenciar un problema es convertirlo en un dilema y dilematizarlo en el contexto dominicano, advierto que de ante manos, es un juego perdido antes de jugarlo.
Quizás ahora debamos conversar un poco sobre por dónde va este debate en el mundo de la ciencia y la moral, independiente de constituciones, de abortos, de interrupciones justificadas del embarazo, de médicos.
A nadie se le pide que cambie su parecer que en el fondo es axiológico, solo se le pide que de razones argumentadas con la validez suficiente de defensa de sus posiciones.

 

 

 

 

 

 

El debate no es el aborto sino el inicio de la vida humana, la persona humana.
Desde el debate del artículo 30 de la constitución que luego se convirtió en el 37 nos han puesto a bailar una música equivocada. Todo ha girado alrededor del aborto, de su aprobación o su despenalización, su dimensión religiosa, terapéutica o circunstancial. Todo ello nos ha llevado a una discusión estéril y equivocada.
Estéril porque ha sido un manejo inducido para imponer como bueno y valido que la vida inicia en el momento mismo de la concepción. Mal intencionada porque no entra a la interioridad de definir cual vida, pues sin dudas hay una vida celular que inicia en el momento en que se une el ovulo y el espermatozoide, pero sin dudas no es lo mismo hablar de un cigoto de 7 días que de un feto de 9 meses. La pregunta es a partir de cuando se es persona humana para poder decir que cuenta con derechos, afirmar que hay vida humana y a partir de ahí vienen las consecuencias de índole jurídica.
Al invertir el análisis y llevarnos por rutas predeterminadas parten del aspecto jurídico, si la constitución dice que ahí inicia la vida toda las consecuencias, los códigos, la moral queda definida por los deontologistas que hacen o mandan a hacer las leyes.
El problema fundamental, a mi entender, no es ni jurídico ni deontológico, es científico, ético y moral. Es científico porque aquí se gesta la comprensión del fenómeno de la fecundación en el primer momento de este largo ciclo. La segunda fase que se denomina embrionaria es la que cuestiona el denominado “estatuto del embrión” y dialoga sobre la individualización del nuevo ser creado.
Desde que se verifica la fecundación o sea la unión de ovulo y espermatozoide en la trompa de Falopio este hace un recorrido, dividiéndose para llegar al útero y anidarse en sus paredes en un plazo de unos 4 días aproximados y lograrlo al cabo de 7 días a partir de la fecundación y en otros 7 días concluir por completo ese proceso (14 días).
Ya hay autores que señalan estos hechos de tanta importancia que han considerado que es en ese momento en que inicia el embarazo y no en la fecundación. Ojo no la vida, el embarazo.
El proceso de división celular es complejo e interesante y aquí no lo detallaremos por razones obvias, pero lo resaltamos para poder entender el valor científico del proceso, ya que entre los días 15 y 18 después de la fecundación (fase de gástrula) ocurre un hecho sin precedentes: se formaran 3 capas que a su vez darán origen a posteriori a tejidos y órganos del nuevo ser.
Alonso Bedate, especialista en el tema de biología molecular y de la ética del embrión, plantea que en la cuarta semana ya el embrión tiene una definición física y genética y al final de esa semana “el embrión es reconocido como humano”
Antes de esto es un montón de células y genes en vías de organización pero sin una estructura definida para ser reconocido como tal
Del tercer al noveno mes se desarrolla el periodo fetal que dará a luz al nuevo ser.
Los primeros catorce días antes descritos son completamente distintos a los que ahora hemos desarrollado. Es una marca clara el pre embrión o embrión pre implantatorio o antes de la nidación en el útero materno y el post implantatorio o cuando ya está en el seno materno de su útero
De este debate sobre el inicio de la vida, el embrión pre o pos implantatorio dependerá que se apruebe la manipulación de embriones, interrupción del embarazo, implante de embriones, pero sin dudas faltaran argumentos éticos para ello y pasaremos a ver en breve alguno de ellos.
Zubiri reconoce que para hablar de persona se requiere de la existencia de cierta complejidad constitucional del nuevo ser a la cual denomina sustantividad, es decir tiene que haber realidad para hablar de suficiencia constitucional y ello amerita ver desde la ciencia cuando es que esto ocurre y no desde las leyes que lo que deben hacer es normar lo demostrado, debatido o consensuado.
Los autores más reconocidos en el tema afirman que ni los genes ni los demás elementos extra genéticos tienen esa sustantividad, por lo que tampoco podrían tener derechos legales en cuanto que todavía no son.
Tanto Bedate como Byrne desde la década de los 90 han coincidido en que esas características constitucionales aparecen alrededor de la 8 semanas de la gestación. Me parece lógico el razonamiento y abre una brecha, a la que no da paso la visión jurídica: reconoce que el debate sobre cuando comienza la vida humana debe ser el punto de partida de nuestros diálogos al respecto.
Por eso no estoy de acuerdo en que hablemos inclusive del aborto terapéutico sino del inicio de la vida. Por eso no apoyo que circunstancias como la violación o el incesto apoyen la interrupción del embarazo sino el momento en que se encuentre el desarrollo embrionario.
Imaginemos un incesto que se decide interrumpir en la semana 14, sin dudas es un crimen porque allí ya hay sustantividad comprobada, una violación en la que se decide interrumpir el embarazo en la semana 13, sería un crimen pues allí hay suficiencia constitucional.
Es un gancho y un absurdo hacer que las leyes coincidan con una única moral que no pasa por la ciencia ni siquiera en la discusión.
Hablar de decidir entre la vida de la madre y del producto implica decir en qué momento de la gestación ocurre para poder legislar al respecto pero también decir cuál es el motivo de la incertidumbre pues en un embarazo ectópico no hay nada que decidir es obvio que si no se interrumpe el embarazo fuera de su sitio la madre corre riesgo de morir. Allí no se puede aplicar el salvar a ambos. Este es un debate de la ciencia no de la fe.
Decir que una malformación congénita es una regla para interrumpir es parte del absurdo, yo conocí una madre que sabía que su hijo vendría con una anencefalia (sin desarrollo de cerebro) y que moriría en pocas horas después de nacer y decidió tenerlo, abrazarlo y esperar la muerte en sus brazos. Es una decisión personal, un máximo que no puede imponerse como mínimo, también conoci por la prensa que en un país centroamericano, una menor embarazada y con un feto anencefálico la obligaron a llegar a la viabilidad fetal para cumplir con la ley que impedía la interrupción del embarazo por que “la vida inicia en el momento mismo de la concepción”.
La libertad de conciencia para que las parejas, las mujeres, los tutores de menores asuman responsabilidad, requiere del marco de la sustantividad y la suficiencia constitucional que nos aporta la ciencia, para sobre ella construir propuestas morales que sin pretender tener vocación universal, marquen los limites y puntos de partida, para que de manera libre unas y otras decidan a partir de su cosmovisión y que a partir de la raya de la suficiencia constitucional la ley prohíba acciones alegres e individualizadas.
Las enmiendas al código procesal caerán en el Tribunal Constitucional y habremos judicializado un problema científico y ético, convirtiendo un máximo (aspiración) en un mínimo (imposición de justicia).
He querido poner en fácil lo que es difícil con el único objetivo de propiciar el dialogo pero desde otra perspectiva porque corremos el riesgo que el poder legisle a favor o en contra y se nos imponga por vía legal algo que a mi entender no se converso desde un punto de partida correcto

 

 

 

 

 

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Comentarios EL DEBATE NO DEBE SER SOBRE EL ABORTO SINO SOBRE EL INICIO DE LA VIDA HUMANA

El problema es que el tema es sumamente científico, encontrar la sustantivisacion o constitucionalizacion, ese punto medio en el cual aun no es objeto de derechos, requiere de mucho tiempo de estudio para entenderlo. Sabemos el esfuerzo que usted hizo para darle a la comunidad académica esta breve explicación. Creo para entender mas sobre lo científico del tema debemos seguir leyendo, porque es bien complejo y apasionante. Gracias por su contribución, no ofrece una visión interesante.
Manuel A. Nolasco Benzo Manuel A. Nolasco Benzo 10/01/2015 a las 09:34

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