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Despenalizacion del aborto

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Propuesta sobre el papel del Estado en la toma de decisiones en torno al tema del aborto (3)

                                                                                                   Miguel Suazo (*)

 

Después de haber analizado las fundamentaciones más que las posturas de los involucrados en el  debate sobre el aborto, van quedando claros los límites y las orientaciones  hacia dónde se dirigen los próximos días respecto al tema.

 Ante el análisis de lo que se expresa cada día, es evidente que existe un fundamentalismo preocupante y un fanatismo desbordado que impiden que afloren las razones, que serían la esencia del mismo. Más aún, el proceso ha entrado en una "pendiente resbaladiza", ya que se encuentra en el centro  de una politización intencionada que no le es propia y una religiosidad impuesta que no es universal.

 Los partidos de oposición han fijado posición sin nadie preguntarles y obviamente buscando alianzas y puntajes abrazados al poder que la iglesia católica representa y que otras denominaciones religiosas han postulado. El Gobierno sin una respuesta oficial dejando que sea el Congreso, en primera instancia, que responda a la modificación del código penal sobre el tema. Y parte de éste haciendo promesas al mundo religioso de que esa pieza no será aprobada por ellos.

 El manejo absurdo que ha llevado la confrontación nos coloca ante dos bloques que son irreales: los a favor y los en contra del aborto. O mejor, los que están en contra de la vida y los que están a favor, cuando lo que se discute es la modificación de la ley para introducir o no la posibilidad de despenalizar  el aborto terapéutico.

 Si la despenalización pasa por las cámaras, la presión política en tiempos de vientos preelectorales caerá sobre el Ejecutivo pidiendo que la vete. Si lo hace sumará fuerzas de campaña, si se opone se debilitará como opción política y dará fortaleza a los opositores.

 Este es el fruto de un mal inicio y de haber aceptado una discusión desde  horizontes que deben serles ajenos al tema.

 Diversidad de argumentos: Puntos de partida errados

 Esto se ha manejado tan mal que hemos sido llevados al puerto que no es. Tal ha sido el descalabro que, a mi entender, las voces de la sociedad civil también han sido arrastradas a distintos lugares lo que ha provocado que sus argumentos no sean oídos o que no sean tan sólidos como era de esperar.

 En lo personal, creo que nos desviamos y hasta hacemos el juego cuando justificamos el aborto terapéutico. Justificación expuesta solamente desde la perspectiva de la propiedad del cuerpo y el derecho de las mujeres a decidir sobre éste. O cuando queremos buscar argumentos históricos o bíblicos para desdecir de las otras posiciones. O cuando definimos como inaguantable la posibilidad de un embarazo fruto de un incesto o una violación.

 Por otro lado, los opuestos a la despenalización hacen un flaco servicio a su causa cuando presentan a los médicos como monstruos feticidas por definición. También,  cuando buscando adeptos a su causa presentan fetos ya formados (no embriones) y que son prácticamente descuartizados para poder extraerlos por vía vaginal o teniendo que recurrir a microcesáreas. Es un terrorismo visual.

 Esto no es lo que está proponiéndose en el congreso y eso no creo que quepa en ningún debate, eso es criminal, homicida, sancionable y está contemplado de antemano.

 Las confusiones se pueden originar por muchas razones, unas intencionadas para promover extremos que arranquen solidaridad, otras por ignorancia que arrastra a ignorantes. El objetivo actual no está en que coincidamos en los resultados sino en lo que debemos discutir. De lo contrario, y es donde hemos llegado, estamos discutiendo lo que no es , que es lo que algunos quieren y están propiciando.

 Quién no sabe de dónde parte no sabrá nunca ha donde ha llegado.

 El papel del Estado:

  En este debate, independiente de las implicaciones políticas envueltas  el Estado no puede ausentarse de su responsabilidad a favor de la vida. Esta es la primera premisa: El estado está a favor de la vida .

 Este debe tener claridad de los espacios dónde se ubica  la misma. No puede seguir el flujo de la disputa de la calle, sino de la que le otorga la dirección del Gobierno en la conducción del Estado, con el peso específico que le otorga su ubicación.

 a. Despenalización. Antecedentes.

 El tema de la legalización y la despenalización del aborto nos aparece en el espectro criollo como una novedad. En realidad, se remonta a los inicios del siglo XX con la ley rusa de 1920. Se aduce a razones de índole demográficas, lo cual pasaba el poder absoluto de poder  abortar a la madre que así lo solicitare. Esta visión socialista del aborto impactó de manera importante en toda la Europa del Este generando modelos  similares.

 La Alemania nazi sentó un precedente eugenésico con una ley propia promulgada en 1933 y revisada y modificada en el 1935 aprobando el aborto. Pero esta vez por razones de prevención de enfermedades hereditarias, malformaciones y mejoría de la raza (eugenesia).

 Estos dos precedentes sirvieron de marco conceptual y justificación a la interrupción del embarazo. Elementos que en el desarrollo tecnológico de la modernidad han  traspasado cierta permisividad.

 Esto involucra dilemas y problemas bioéticos, como es el caso de los avances registrados en el campo del diagnóstico prenatal donde en el transcurso del embarazo se puede conocer de las alteraciones morfológicas o de enfermedades posibles en el producto del embarazo.

 A la vez se  introduce la pregunta de rigor: ¿Qué debo hacer? ¿Para qué sirve el diagnóstico prenatal? ¿Para abortar? ¿En qué dista de la eugenesia nazi? ¿Para saberlo y continuar el embarazo y luego, sobre llevar los embates de esta situación? En qué dista de la ley natural que se preconiza desde  el ámbito religioso?

 El profesor Diego Gracia nos recuerda que estos antecedentes legales del aborto coinciden con dos hechos sumamente importantes, el uno cuando se Promueve el "Welfare state" en las democracias occidentales, donde la oferta de vida buena depende del estado benefactor. Segundo  de la definición asumida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1946, donde  asocia la salud al estado de bienestar no sólo físico, sino también social y psicológico y no sólo ausencia de enfermedad.

 Estos dos hechos tienen una vinculación directa con el tema porque a su entender, liberalizó el concepto de salud a sentirse bien y las libertades de abortar a las definiciones de bienestar que la mujer experimentara,. ya sea refiriéndose a que su embarazo era fruto de una relación incestuosa o una violación o el embarazo era no deseado o en condiciones socioeconómicas precarias.

 De manera tal, que pasó a ser un evento del mundo privado y perteneciente a la exclusividad de la relación médico paciente.Algo que había estado en el terreno de lo público y donde el Estado como garante del bien común era el llamado a la defensa de la vida y a la normatización de las reglas de consentimiento o no  de determinados tipos de aborto, pasó a manos privadas y al ámbito de la relación médico-paciente excluyendo al estado del poder decisional y requiriéndole que participara solamente como árbitro.

 En muchos países ocurrió con la exigencia pública de que fuera legalizado, obligando al lograrlo , ahora en sentido contrario, a que todas las personas de esos países quedaran debajo de la norma definida por el aborto legal.

 b. Escenarios inadecuados

 En este contexto nos encontramos en una República Dominicana en debate sobre el tema y con propuestas muy específicas al respecto. Pero desde mi punto de vista muy mal manejado, ya que tiene puntos de partidas que han sido manipulados y arrastrados a escenarios inadecuados.

  1. La primera falacia en la que hemos caído y nos han llevado es el de aceptar que el país se divide entre los que están a favor de la vida (pro-vida) y los que están en contra (pro-aborto).
  2. Que la decisión oficial  de la norma pertenece al ámbito del poder religioso.
  3.  Que su ámbito natural es el mundo de los partidos políticos, por tanto pertenezca al mundo de la política: las tomas de decisiones al respecto.
  4. La mujer en tanto propietaria de su cuerpo tiene el poder ilimitado de decidir cuándo interrumpir un embarazo.

c. El inicio de la vida: Un justo punto de partida

Desde mi punto de vista lo único que puede unificarnos inicialmente es la DEFENSA POR LA VIDA. Tiene que ser un punto común de partida para podernos entender y diferenciarnos. Establecer en dónde no estamos de acuerdo, que son las excepciones para interrumpir un embarazo y ello está referido a un paradigma de carácter científico y no  de ninguno de los antes señalados.

Dónde y cuándo empieza la vida es lo que nos diferencia y el querer preservar la vida es lo que nos unifica.

Como vemos, hemos tenido un error original y es el querer partir en el  análisis desde la moral y no desde la ética. El principio ético rector es la vida y su defensa. La perspectiva moral se refiere a los comportamientos y entonces tenemos muchas formas morales de asumirlos. Como han sido las religiosas, partidaristas, situacionales, personalistas, entre otras.

La discusión pública es ética y moral, la decisión es ética y es pública.

La ética es una y única, pero se expresa en las morales predominante o en las particulares. El error está en quienes quieren llevar las decisiones al campo de sus prédicas morales, que son y deben ser válidas, pero sólo para sus adeptos. Son propias del espacio privado.

La que no puede transigir es la ética, en tanto fundamento de la discusión desde los principios que encarnan la búsqueda de lo bueno y la responsabilidad del estado a tomar decisiones buenas fundamentadas en la ética.

La cuestión ética fundamental que se plantea en este contexto es, por consiguiente, saber en qué momento del desarrollo se puede decir que la realidad humana está ya constituída, la llamada "suficiencia constitucional"

El Profesor. Gracia acepta las argumentaciones y datos genético-biológicos de Byrne  y Alonso Bedate : "Trabajos como los de Byrne y Alonso Bedate hacen pensar que ese cuándo debe acontecer en torno a la octava semana del desarrollo, es decir, en el tránsito entre la fase embrionaria y la fetal. En cuyo caso, cabría decir, que el embrión no tiene en el rigor de los términos el estatuto ontológico propio de un ser humano, porque carece de suficiencia constitucional y de sustantividad, en tanto que el feto sí lo tiene. Entonces sí tendríamos un individuo humano estricto,..., no antes".

Esto empieza por poner reglas del juego. Si en el período embrionario, planteado por unos biólogos y combatidos por otros,  se debate el proceso de inicio de la vida, en tanto tiempo y proceso, deberá ser excepcional el que en este período se pueda interrumpir el embarazo. Sobre todo,  apoyándose en la despenalización sólo para los momentos en que la vida de la madre corre peligro de muerte. Fundamentado en el principio del mal menor y en que  hay que inevitablemente recurrir a esta medida.

En 1935 las leyes escandinavas  hicieron posible que en Islandia se promulgara por primera vez una ley que daba poderes al médico para asumir la defensa de la salud de la madre  y no de su vida. Esto, dando margen a las alteraciones físicas, sociales y síquicas como razones válidas para ello  y dando pie a que el punto de partida de la discusión no hubiera sido necesariamente la defensa de la vida del producto del embarazo. Estos antecedentes sirvieron entonces de marco al Welfare state y  la definición de salud de la OMS.

La ética clásica contempló la existencia de dos tipos de deberes a los cuales llamó "perfectos o de obligación perfecta" e "imperfectos o de obligación imperfecta". 

Los deberes de obligación perfecta son aquellos que tenemos obligación de cumplir con el Estado Son públicos y exigibles de manera coactiva, por medio de la ley. El Estado es quien fija las reglas del juego para todos los ciudadanos, independientemente de que no tengan el consenso de todos, pero que están fundamentados en éticas de mínimos apoyados en  los principios de justicia y no maleficencia.

Los deberes de obligación imperfecta son privados y los rigen los individuos o los grupos  privados. Son las normas que establecen los clubes, las universidades, los gremios. Si bien son de orden privado, no es menos cierto que el Estado juega un papel de árbitro para garantizar que las reglas consensuadas se cumplan y nadie vulnere los derechos de los demás. Es garante del juego limpio.

Estos grupos privados se fundamentan en éticas de máximos que aspiran y apuestan a la felicidad  apoyándose en los principios de autonomía y beneficencia, las cuales no pueden ser exigidos de manera coactiva

El aborto terapéutico queda entonces, definido y sus límites establecidos. Por tanto, la despenalización que hoy conmociona a la opinión pública sólo tiene espacio y sentido ante la inminencia de la muerte materna y la posibilidad de revertirla con la interrupción del embarazo

Si esto ocurre en el período fetal es evidente que las ciencias médicas, en especial la perinatología, hará todos los esfuerzos  por preservar la vida del producto con el uso del aparataje tecnológico y medicamentoso existente. Si ocurriera en el periodo embrionario estaría a nuestro entender en el espacio de la decisión privada, en cuanto su insuficiencia constitucional le ubica en el terreno de los deberes imperfectos que son de gestión privada y de  decisión de  conciencia.

Aquí reside para mí el punto de partida del  tema. La suficiencia constitucional es lo que nos va a definir el terreno de los deberes perfectos o imperfectos para poder conocer los niveles de obligatoriedad de exigencia coactiva o los de gestión privada.

Sin lugar a dudas, las propuestas de despenalización y de reforma al Código Procesal Penal Dominicano están inscritas en el punto de partida de la defensa de la vida que es un postulado ético.

 Al ubicar este proceso antes de las 12 semanas de la gestación, nuestras diferencias en el país están  justamente con los postulados de las instancias privadas  que constituyen las religiones, los partidos políticos o las decisiones individuales de las mujeres que arguyen que tienen derechos a decidir sobre sus cuerpos

 No puede haber despenalizaciones parciales o situacionales como otros estandartes levantados al justificar el aborto por vía de consecuencia. Es decir cuando la mujer ha sido violada, o por relaciones incestuosas, para mí las causas pueden ser muy nobles y si ella no quiere abortar o si  quiere hacerlo antes de las fechas señaladas tiene fundamento y justificación en la gestión privada ante un evento de ausencia de suficiencia constitucional en el que el período embrionario aún no ha generado vida o su discusión está en un punto de no consenso.

 Estas decisiones no tienen porqué ser planteadas como excepciones ni como bandera a ser levantadas. Pues su ocurrencia e identificación permiten en la mayoría de los casos tomar las decisiones en el periodo embrionario señalado. Nos basta con esa fundamentación sobre el inicio de la vida.

 A partir de la suficiencia constitucional consideramos la existencia de una vida humana y su integridad y protección pasa al espacio de lo público constituyéndose en un deber de obligación perfecta que queda bajo la custodia del Estado, en tanto protectora de los derechos de las personas y su violación ha de ser penalizada en tanto atenta contra la vida.

 La interrupción del embarazo y la vida a partir de ese periodo es criminal y no hacerlo es de obligación perfecta. Ésta es la razón por la cual las leyes sancionan ese ejercicio.

 Delimitar las falacias y los falsos puntos de partida es la tarea más urgente que tenemos de frente. Es una falacia el que algunos grupos están a favor de la muerte  y otros a favor de la vida. Nos han arrastrado a un punto de partida equivocado al querer reconocer que las decisiones del tema como absoluto a imponer a toda la ciudadanía deben ser dictadas desde el ámbito de las religiones o desde el mundo de la política.

 A los legisladores les toca legislar desde el justo medio, donde reside la phronesis,  ni sólo del lado de la razón ni sólo del lado del sentimiento. Debe hacerlo oyendo a todos y poniendo sentimientos a la razón y ésta no reside, en este caso, en el mundo de los máximos. Pues no todos los compartimos, sino que vive en el mundo de lo mínimos que son de justicia y a ellos les toca legislar sobre lo público, para todos y solo como garante de lo privado.

 (*) El Dr Suazo es Bioeticista

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