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Sólo quiere sexo

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Este es un tema de una vigencia histórica y en general la queja es la misma. Las mujeres plantean “él solo quiere sexo”, como si eso fuera para él lo más importante de la relación. En el otro lado, se oye “ella cada vez está menos interesada en tener sexo”. No importa la edad, ni el tiempo de relaciones, es una constante que se verifica. ¿Será cierto que a ellos sólo les interesa eso y que a ellas les va interesando menos cada vez?

La vida sexual es impulso, pasión, emoción y mediación, dependiendo de la edad (niveles hormonales), condiciones en que se da la relación (tiempo de vida en pareja), situaciones en que se experimenta (encuentros furtivos, parciales, riesgosos, fijos, vida y cama en común, etc.), dará respuestas diferentes.

Lo pasional, furtivo y arriesgado sin dudas genera una modalidad en que no se advierte la diferencia entre quien es que “solo quiere sexo” porque ese “solo”, que aquí es sinónimo de “siempre”, en realidad es “a veces”, dadas las mediaciones que hemos señalado.

Cuando la vida transcurre en común, el sexo empieza a ocupar otro lugar, que en general está más reclamado por el hombre que por posibles razones sociales (educación, machismo, respuesta esperada), razones biológicas (erecciones involuntarias, provocadas, urgencia eyaculatoria, respuesta sexual rápida, entre otras) y hasta algunas explicaciones que se han intentado dar desde el punto de vista cerebral, pudieran dar justificaciones.

Es necesario aclarar que ninguno de esos aportes son tan determinantes, para decir que él o ella “sólo quiere sexo”, y que es por definición el hombre quien siempre quiere sexo. Esto es falso. Se dice que en general, la mujer siguiendo interesada en su pareja y en el sexo, encuentra otros intereses distintos por donde canalizar su vida; con los hijos e hijas, sus sueños, el trabajo u otros intereses. No significa que no quiere sexo, sino que no siempre quiere sexo y que otras cosas también tienen valor para ella.

Este tema es polémico y su interpretación y respuesta es imposible de colocar dentro de parámetros taxativos, es decir concluyentes, porque nada en la vida es absoluto y todo tiene un contexto y una individualización que explica cada situación.

Si la mujer tuviera intereses que quisiera que su pareja compartiera, como salir de tiendas, ir al supermercados o al cine y esto a él, por la causa que sea, le parece poco atractivo, es probable que más de un hombre querrá generalizar y afirmar “a todas las mujeres lo único que les interesa es ir de compras o al cine” y este artículo se llamaría “solo quiere compras”.

La vida sexual es parte de la sexualidad, parte importantísima, pero responde de manera diferente ante estas situaciones y otras que de seguro no he tocado.

Lo importante es salirnos de ese círculo absolutista que ve la vida sólo en dos tonalidades posibles. La comprensión del fenómeno fisiológico de la respuesta sexual, tema empezado a estudiar en laboratorios desde los años sesenta, nos explica la diferencia de las respuestas.

Por tanto y sin meternos en este interesante tema, la mujer requiere de muchos artificios amorosos para encender la búsqueda de una relación sexual, para propiciarla, para aceptarla, y en ello la biología se une a la psicología, a la sociología y al día a día de la vida de pareja. Por esa minuciosa elaboración de su respuesta, se permite con más facilidad que el hombre separe el deseo sexual de problemas, agotamiento, inconformidades archivadas en su cerebro, de rabias guardadas y de celos omnipresentes. El hombre, motivado con pocos factores, es capaz de colocar en la mesita de noche sus archivos y sus memorias, disfrutar del sexo y retomar luego su equipaje de molestia, algo que le resulta más difícil de hacer a la mujer.

Lo válido de esta reflexión es no etiquetar; no es verdad que “querer sólo sexo” es una realidad en los seres humanos, en los animales lo es sólo en época de celos, de manera que no es siempre.

El amor convertido en mediación, el querer a la persona con que se comparte, es la clave del sexo. Nada resulta más atractivo y seductor que estar con la pareja que se ama en el momento que se quiere. Conocer el tema físico de la respuesta sexual, es un tema de mucho valor porque no sólo permite comprender porqué la otra persona responde de tal o cual manera, sino que permite romper las etiquetas de que todos son así o todas son así.

Conocer la respuesta permite quitarle el aspecto biológico a la vida sexual y darle paso a lo que he llamado las mediaciones, que en el fondo son las verdaderas razones de una vida sexual sana, placentera y saludable

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Comentarios Sólo quiere sexo

No es cierto que a ellas no les interese ni que nosotros sólo pensemos en sexo. Creo que tienes razón en lo que escribes. Me ha gustado tu artículo.
Alfonso Real Alfonso Real 25/08/2015 a las 12:25

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