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''T​ransmisión de Valores en la Familia''

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    Ponencia a ser presentada en la escuela de Padres del Colegio Loyola. 16 marzo 2011                                                                                                    Dr. Miguel Suazo.

 

Introducción.

Solamente pensar en el título de esta ponencia nos genera un sentimiento de complejidad. Hay tres variables  duras en él  “transmisión, valores y familia”

Son duras porque en las tres el contexto histórico, es decir el día que estamos viviendo, lo que ocurre ahora mismo, cuestiona a las tres variables. Si antes decir familia era una afirmación redundante porque todos sabíamos de qué hablábamos hoy no. Si antes decíamos valores todos sabíamos de qué hablábamos, hoy no. Si antes era un imperativo decir que había que “transmitir” valores a la familia hoy también se cuestiona si debemos transmitir solamente o si el reto es  construir.

De antemano estoy advirtiendo que nos hemos puesto una tarea difícil hasta de conversar para un período de tiempo tan estrecho. Es un tema muy hermoso pero muy complicado.

LOS VALORES

Vayamos por partes: Los valores son creencias, normas, cualidades, principios, estimaciones, que no han estado exentas de debate y de desacuerdos. No me meteré ahora en ese laberinto histórico pero me basta con decir que no siempre ha habido acuerdo sobre ellos. Unos decían que eran objetivos y se definían en sí mismo. Ejemplo el bien. Hacer el bien. Si hice un acto bueno el valor es obvio, es objetivo. Otros dijeron que es subjetivo y que sirve de medios para lograr un fin personal. Si hago el bien solo a mis amigos, el valor está presente, pero pierde universalidad, discrimina. Entonces el valor sin contexto sirve o no sirve?

LA FAMILIA 

Hasta hace algunas décadas el modelo de  familia era único y deseado. El  padre sale a trabajar, la madre cuida de la  casa y los niños y había que tener cuidado y atención para que estos no vieran televisión después de las 10 de la noche porque habían películas que podían ser de amor y besos, cosas de adultos, habían modelos de artistas a los que los jóvenes querían imitar en el pelo, baile, vestimentas.

Cambio el contexto y cambio la familia. La mujer se empodera de su rol como persona, se profesionaliza, sale a trabajar igual y a veces más que el hombre, se globaliza el mundo, se pasa de sociedades de códigos morales únicos a códigos morales plurales y ya la televisión local no es problema,  ya casi ni la vemos, porque llego el cable, el internet, el celular, el BB el Ipod y ahora después del IPAD uno el dos.

En esa época de la televisión todas las películas y novelas tenían un “Happy end” un final feliz y el bien triunfaba sobre el mal, la ley sobre las inconductas, pero hoy con la apertura el final feliz puede estar en cualquier mano, no importa de qué lado esté la justicia, lo que importa es cómo se venda lo que se vende, sino que lo diga “el cartel de los sapos” en que terminamos identificándonos con el modelo de vida de los narcos o la publicidad de Sobeida, al decir de un entrevistado en nuestra televisión local y a medio día “esa mujer está demasiado buena para estar presa”

Si antes cuidábamos de no tener dos televisiones para no separar a la familia y comer o cenar juntos, ya esto no es posible porque no todos estamos a esas horas, y segundo porque cada quien individualizo su vida en el mundo mágico de la tecnología. La globalización por un lado y los códigos morales plurales lanzan nuevos retos al mundo de los valores. Ya no está tan claro que es un valor.

La familia creció con estos aparatos de por medio, que no son malos, sino que nos colocan a las puertas de una nueva cultura que implica diseñar nuevas estrategias para que participe la misma familia de nuevas maneras.

TRANSMISION DE VALORES

Qué debemos transmitir? Al cambiar el contexto, cambian los valores. Si el diálogo y la comunicación debíamos ejemplificarlas fomentándolas en casa, al haber más trabajo y compromisos, más distancias, más vehículos y más tecnología no es posible pensar que la transmisión de valores se hará de la misma forma que se hizo con nuestras generaciones.

Estamos frente a un reto cultural de redefinir las tres variables y a Uds. les ha tocado ser padres ahora. Con retos de ahora. Con nuevos contextos de desarrollo. No se crean ser los afectados, Cada época tiene retos propios y graves. Los de ahora solo son otros, se es padre igual que antes, con nuevos retos pero con menos instrumentos para hacerlo, porque hay crisis de valores.

No están perdidos. Los valores no se pierden, se transforman pero también se confunden y en este momento ambos elementos están presentes: transformación y confusión.

 

LOS ACTORES. SU HISTORIA

Lo más importante en valores, transmisión y familia son los actores, en este caso: los hijos por un lado. Los padres por el otro y los medios de socialización como medios.

Los hijos siempre han sido los hijos, la descendencia de una pareja unida por algún tipo de vínculo y la consecuencia natural de la tendencia a perpetuar la especie.

 El desarrollo biológico es el mismo, poco más o menos llegan las hormonas en una edad determinada, crece el cuerpo, cambian las emociones, se alborotan los sentimientos, hay agresividad, rebelión frente  a la autoridad. Podríamos decir que esto ha sucedido siempre con algunas diferencias. Lo que los hace distintos es el CONTEXTO DE DESARROLLO en el que esto sucede y esto hace crisis en las familias porque padres nuevos, con esquemas viejos (en los que fueron criados y que fueron válidos) y contextos nuevos es igual a CRISIS.

Si chequeamos la historia de la humanidad el desarrollo biológico es más o menos el mismo, mas el cambio de contexto y las nuevas variables antes señaladas son distintas, nos generan nuevos retos, surgen nuevos valores y requiere de que los padres los estudiemos, los conozcamos y nos preparemos para poder responder con nuevas estrategias educativas de manera que sin satanizar los avances y los cambios culturales impongamos nuevos tipos de valores que son los mismos en esencia con los que nos educaron a nosotros pero montados en otras plataformas que nunca soñamos que existirían.

Tenemos como experiencia vital que siguiendo un patrón clásico la educación familiar ha sido modélica, o sea  somos niños, nacimos en una familia, nos educan, recorremos todos los ciclos de la escuela, nos profesionalizamos en la universidad, o técnicos, u oficios y terminamos preparados para la vida, sabemos de qué vamos a vivir para  no pasar trabajo.

Pero el principal trabajo que pasamos es cuando queremos repetir el modelo, tener hijos, ser una familia, educarlos, prepararlos para la vida y que no pasen trabajo, pero….. no hubo universidad ni aprendizaje para ser padres. Entonces cada generación tiene un encuentro con lo ya conocido, niñez, desarrollo, cambios hormonales, reacciones sicológicas, pero………en un contexto completamente distinto al que nos tocó vivir en nuestro momento. Entonces inventamos, recreamos nuestros modelos educativos y generalmente fallamos, o por lo menos no siempre quedamos satisfechos nosotros mismos.

 

Por qué fallamos?

Porque el contexto es nuevo y nuestras propuestas son viejas en muchos casos. Por eso se nos recuerda de manera amorosa que eso era en nuestro tiempo, o más beligerantemente que estamos “quedaos”.

Cómo se explica esto?

Cada época tiene su contexto y cada generación de padres entiende que esta es más peligrosa que la anterior. De ahí que haya que poner más atención, mas controles, mas supervisión y no es que ello sea falso es que eso dijeron nuestros padres cuando el contexto en que eran ellos los educadores nuestros existía la politización y el compromiso social, el comunismo, la represión policial, las luchas estudiantiles universitarias, la popularización de la televisión, la pornografía, etc.

Falta de preparación y falta de comprensión nos hace padres inexpertos que tarde descubrimos que nosotros también vamos pasando de curso. Debemos ser expertos en educación infantil, cuando son niños, en adolescencia luego y como algo extraño que en la adolescencia depende de qué edad tengan.

Vámonos a la historia

El problema no es solo nuestro, bien de lejos. En el mundo de los griegos la niñez  ni la adolescencia existieron como tal, no tenían estatus y ello llevó a que hasta el siglo 18 no se conociera la adolescencia por tanto los niños eran vistos y tratados como adultos en miniatura y como tal se entendía que en el ciclo de la vida se pasaba directo a la adultez.

El paradigma de la madurez era la juventud (lo que hoy es para nosotros la adultez temprana, digamos los 30 años). Desde ahí ya viene la confusión de la niñez y la adolescencia y de que en el fondo queramos guiar como adultos a niños y adolescentes+

Tenemos como primer problema la confusión de roles, segundo el contexto de desarrollo de cada generación, la adolescencia por ejemplo  “no puede considerarse como un fenómeno de naturaleza fija e inmutable, sino que , como todo estadio del desarrollo humano, es un producto de circunstancias histórico sociales” (Dina Krauspkopf), Esto es el contexto de desarrollo.

El contexto actual es de tecnología  aplicada para el bien y el mal, de  drogas. Inseguridad ciudadana, corrupción a todos los niveles, mayor autonomía y libertades sociales, en ese contexto crecen nuestros hijos y allí expresan sus cambios históricamente naturales: desarrollo físico, síquico, sexualidad, etc. Allí confrontan sus cambios sicológicos, emociones, confrontación a la autoridad. Es lo normal, las conductas esperadas, lo distinto es el contexto de desarrollo donde les ha tocado vivir y ello trae asociado el necesario debate sobre el tipo de valores y la metodología con que debemos dotarles para que desarrollando y sintiendo lo mismo que desarrollamos y sentimos nosotros en nuestra época, puedan vivir y salir triunfantes.

CRISIS

La palabra crisis quiere decir “separar o decidir”. Dada la confusión histórica con la niñez y la adolescencia y su incomprensión los anglosajones y algunas escuelas europeas definieron el paso de la niñez a la adolescencia como etapa de “crisis”  pero como “tormenta y stress”. Se considera entonces la adolescencia como una etapa de turbulencia emocional y no lo dudo.

Unas etapas mal definidas, desacreditadas, un contexto de desarrollo diferente y unos padres y hasta algunos maestros con teorías desfasadas exacerban las condiciones normales de esa época. De ahí que se vendan como etapa de crisis de la que hay que tratar de salir a toda costa para llegar al modelo de la adultez, asumiendo que hay estará seguro, craso error.

 

ENTONCES QUE DEBEMOS HACER?

Me encanta el concepto de “escuela de padres”. Hay que aprender y estudiar para ser padres. Para hacerlo bien. Creo que con esta medida llevamos medio baile ganado.

Los valores van perdiendo posibilidades de permanencia si los seguimos viendo como un espacio donde solo son posibles asumirlos si los modelamos y transmitimos, porque ya dijimos que el modelo padre-madre muy cerca de la casa y de los tiempos no es real.

Hay estudios que miden la permanencia del valor y se sabe que hay mayor durabilidad en los valores que se construyen que en los que se transmiten. Dado que el contexto ha cambiado los padres no tienen el tiempo disponible que antes tuvieron y  ahora la construcción del valor se fundamenta en técnicas basadas en el diálogo. Un poco mayéutica diría yo, porque es un dialogo razonado para que cada quien saque desde dentro sus verdades.

No descartamos los modelos para transmitir valores, los reforzamos con la construcción para mantenerlos en el tiempo, de ahí que los ejemplos tienen que ser norte. Padres unidos, amorosos, que expresan sus quereres y su responsabilidades, pero ello no ha bastado para poner a nuestros hijos en la calle a confrontarse con otros modelos (más atractivos y tentadores) .

Sin lugar a dudas el lugar donde se construyen los valores son espacios pequeños y en el largo plazo. Ni mencionarlos. Esos son: la familia, la escuela y los medios de socialización elegidos por la familia (iglesia, barrio, clubes, grupos de amigos,etc)  

La receta no existe para todos los casos, hay excepciones, hay adolescentes turbulentos, pero nadie nace así. Hay que revisar que hacemos y cómo lo hacemos

 

 

Gracias

  eticabioetica.obolog.com

 

 

 

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